acabo de entrar en la tierra imaginaria del Do-Do,
tu me alimentas a través de las rejas,
siempre en la misma postura,
nada es incómodo.
intento escapar de tus manos,
se extienden como tentáculos
buscando la cima,
dónde habitan los pájaros negros
y a su lado mi amargura.
aquí abajo se sigue con el tráfico,
más lento si cabe.
mi boca, flores de plástico
preparado para perder.
la vida, sin fin ni futuro,
voluntario a ciegas en un paraíso de leche blanca,
un océano blanco,
a tu lado, estar de pie.
[La Luna se a acostado con todos nosotros]